Tras las valijas de Antonini Wilson y los entredichos de Chávez con las FARC, cada vez se conoce menos sobre el presente de la Revolución bolivariana. Viajamos a Caracas para entrevistar a Alí Rodríguez, uno de los pocos ministros con autonomía y vuelo propio, ex guerrillero y gran conocedor de la cuestión petrolera. Escuchamos también a Erika Farías, una de las artesanas del Poder Popular. Y a otras voces que crítican con irreverencia a la burocracia socialista. Volvimos con la sensación de que en Venezuela se empujan cambios que aquí ni siquiera comenzaron a debatirse.

Lo llamaban “Comandante Fausto” y era el experto en explosivos de la guerrilla del PRV, allá por el año 1966. Luego de la derrota se dedicó a estudiar el problema petrolero, mientras se desempañaba como diputado opositor. Más tarde apoyó el golpe chavista de 1992 y participó en la campaña electoral de 1998. Cuando Hugo Chávez llegó al gobierno, Alí Rodríguez asumió el Ministerio de Energía, para convertirse poco después en Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), un organismo clave en el sistema político global. Tuvo que abandonar la OPEP para encaramarse en Petróleos de Venezuela SA (PDVSA), durante los días del salvaje paro petrolero de diciembre de 2002, un conflicto de película que casi liquida a la gallina de los huevos de oro. Superada la crisis fue nombrado Canciller. Y ahora es otra vez ministro de Energía de un país al que le sobra el combustible pero los apagones eléctricos son moneda corriente. Como si todo esto fuera poco, próximamente asumirá como Secretario General de la UNASUR, el cargo que dejó vacante Néstor Kirchner.
La sustentación del modelo chavista supone una alianza entre lo más bajo y lo más alto del emirato caribeño. El Poder Popular involucra a buena parte del activismo social diseminado por todo el territorio venezolano. Mientras, en las altas cumbres de los edificios institucionales, un puñado de cuadros militantes procuran encontrarle la vuelta al infernal mecanismo del estado más mañoso de América Latina. Entre un nivel y el otro no existen mediaciones orgánicas o políticas que funcionen de manera estable y eficaz. La articulación toma la forma fluida y viscosa del dinero que emana de los hidrocarburos. Nadie mejor que Alí Rodríguez para explicarnos cómo funciona esa caja negra que bombea recursos pero también ideología; el verdadero reaseguro del proceso revolucionario pero al mismo tiempo la peor de sus debilidades.
“Quiero detenerme en un problema clave: la cuestión de la renta. No en el sentido convencional en que se la utiliza, como un ingreso o una ganancia, sino como el ejercicio monopólico por parte del propietario de los recursos naturales que posee. Hoy parece un fenómeno nuevo que replantea la naturaleza de la renta ya no a escala nacional, sino a escala planetaria. Desde mi punto de vista, la clave está en que Venezuela no depende del mercado interno para percibir esa renta. Es una renta que el pueblo venezolano no paga. Aquí regalamos la gasolina, yo no sé si tú has cargado. Se llega a un punto tal que si uno va a llenar el tanque de una camioneta 4 X 4, paga más por la propina que deja que por el precio del combustible.”
Según tengo entendido, el precio de la nafta en el surtidor es la mitad de lo que cuesta producirla…
El dato relevante es que la renta se cobra afuera, porque la regalía se convierte en un costo que los productores agregan al precio mundial. Por otro lado, ya ni siquiera es la OPEP quien fija los precios, porque se agrega un fenómeno propio del capitalismo actual: cuando el capital financiero, como ocurre en los grandes países industrializados, ya no tiene mucho espacio en el ámbito productivo acude para reproducirse al ámbito especulativo, a las bolsas de valores. En el caso del petróleo se ha conformado una bolsa de valores donde los especuladores van y compran contratos petroleros a futuro. Cuando hay mucha compra de contratos, porque se percibe que puede haber un aumento del precio, o se anticipa algún problema de abastecimiento, o bajan las reservas, el precio del petróleo sube artificialmente. Y esos aumentos de precios no se cargan en el mercado interno, por eso no hay conflicto interno, se trata de un conflicto internacional que enfrenta por un lado a la OPEP, que reúne a los países propietarios del petróleo, y por el otro a la Agencia Internacional de Energía (IEA), donde se agrupan los grandes consumidores. El ideal para estos últimos es que la renta sea cero, como lo impuso en Venezuela la práctica neoliberal. Porque el capitalista considera un escamoteo que alguien por el simple hecho de ser el propietario de un recurso natural le esté imponiendo una contribución que afecta su ganancia, proveniente teóricamente de la productividad. Pero como los países petroleros ya hemos aprendido un poquito, pues sabemos cuánto es lo que puede tener como ganancia justa (si eso existe) el capitalista que invierte, y cuánto debe ser la participación de los propietarios del recurso natural.
¿Qué tipo de reacción hubo por parte de las potencias consumidoras?
Si tú lees las memorias de Henry Kissinger vas a encontrar una intensión muy clara en su convocatoria a la reunión de los países industrializados que dio origen a la IEA, en el año 1974. Veníamos del embargo que establecieron los países árabes petroleros, que disparó exponencialmente el precio del petróleo. El propósito era romper la OPEP y trazar una estrategia para explorar provincias petroleras en el Mar del Norte, que por los altísimos costos no convenía explotar. Pero al subir el precio de 2 dólares hasta 40 dólares, pues se hizo rentable. Uno podría decir que los países petroleros pagaron en ese momento su pecado de adolescencia, imaginando que los valores llegarían al cielo y no era posible. Entró el carbón que había sido desplazado por el petróleo, se incorporó la energía nuclear y se produjo una reducción de la OPEP en el mercado. De dos tercios que ocupaba pasó a un tercio. Posteriormente, por ser el mayor reservorio del mundo, ha ido recuperando espacio hasta alcanzar un 40 % en el presente. Y dentro de los países de la OPEP los que poseen la mayor reserva petrolera del mundo son Venezuela y Arabia Saudita. También Irak. Eso provoca una tensión muy fuerte a escala planetaria.
¿Y qué es concretamente lo que se discute en estas instancias?
El conflicto parece girar en torno a un mero matiz lexical, que consiste en no hablar más de “recursos naturales” y sí hablar de “recursos energéticos”; y luego ni siquiera decir “recursos energéticos” sino que pasamos a hablar directamente de “commodities”, como si el petróleo fuera una mercancía cualquiera. Pero este debate va mas allá, porque no solamente refiere al petróleo sino también a los derechos que tienen los Estados sobre sus recursos naturales. Está el ejemplo de la Amazonia, que los grandes países industrializados consideran un bien de la Humanidad y proponen que debe ser de libre acceso. Ahora, uno pregunta, ¿por qué ellos no dan libre acceso al conocimiento? ¿Por qué no eliminan los sistemas de patentes, por ejemplo, para que los grandes hallazgos del conocimiento humano puedan ser un bien común de la Humanidad? Estos son los grandes debates que hoy están planteados en el mundo, y eso exige que nosotros volvamos al estudio de los clásicos. El problema de la renta fue muy bien teorizado por los clásicos: Ricardo, Adam Smith y Carlos Marx.
Sin embargo, los clásicos y especialmente el marxismo pensaban que eliminar los intereses rentísticos era algo progresista.
En la época de Marx, el conflicto se generaba porque los terratenientes les cobraban renta a los campesinos y a los burgueses; en consecuencia, quienes pagaban esa renta eran los obreros. Por eso se forma una alianza entre esos tres sujetos contra el rentista, que era la base de sustentación de la estructura feudal. En nuestro caso es muy distinto, porque no estamos cobrando renta en lo interno. Se le cobra a los grandes consumidores, es decir a los países imperiales. Lo que era válido en la época de Marx, no lo es hoy. Estamos ante un problema de soberanía de países en proceso de desarrollo. Tú le quitas el petróleo a Venezuela y ya te puedes imaginar lo que va a pasar aquí. Por eso, el gran reto es desarrollar otros factores productivos y principalmente la alta productividad del trabajo. Eso implica mejorar las condiciones de vida de la población, mejorar su salud, mejorar su alimentación, para que pueda asimilar conocimientos y en consecuencia aumentar su poderío creativo.
¿Y cuáles son los obstáculos que impiden avanzar en este sentido?
El problema que tiene Venezuela se resume en tres grandes paradojas: tiene un ingreso que supera ampliamente la productividad; consecuencia de eso, tenemos una capacidad de compra que supera ampliamente la capacidad productiva del país (y esta es la raíz estructural de la inflación en Venezuela). En tanto no corrijamos ese problema seguiremos teniendo inflación, sin que podamos llevarla al punto donde quisiéramos. En tercer lugar, tenemos un ingreso que supera ampliamente la capacidad gerencial del país, y aclaro que no sólo del sector público, a quién siempre se le echan la culpas, porque también el sector privado está claramente desbordado.
Digamos que la dificultad es cómo gestionar la abundancia…
El problema es, en definitiva, el destino de la renta, no tanto su origen. La renta no es otra cosa que una parte de la plusvalía global, generada por el proceso productivo a escala mundial. Hasta hace poco fueron los grandes capitalistas los que se apropiaron del grueso de esa renta. Pero no sólo ellos, algo quedó para que el Estado invirtiera directamente y así surgió el capitalismo de estado más fuerte de América Latina. Y aún quedaba una parte, la más pequeña de todas, para mantener tranquilos a los trabajadores. En Venezuela los aumentos salariales no fueron motivados históricamente por el conflicto capitaltrabajo, sino que han sido la consecuencia de decretos del Ejecutivo o leyes del Congreso. Eso influyó en el desarrollo de la conciencia de clase de los trabajadores, generó una burocracia sindical muy fuerte, una costra sindical tremenda, que tiende a reproducirse según sus propios intereses.
¿Es cierto que la llegada de Chávez al gobierno en Venezuela influyó para que la OPEP volviera a ser un organismo político capaz de imponer los precios en el comercio petrolero global?
Consecuencia de las políticas neoliberales de las que Venezuela se convirtió en abanderada, se aplicó una política orientada a privatizar la industria petrolera y aumentar indiscriminadamente la producción. Eso nos colocaba en una constante violación de las cuotas establecidas en la OPEP. El sistema de cuotas se establece precisamente para evitar una competencia dañina entre los miembros integrantes. En la medida en que Venezuela comenzó a violar las cuotas, una potencia como es Arabia Saudita pasó también a producir más, lo que generó una guerra de precios. A mí me tocó participar de las negociaciones en la nueva OPEP y fue un pulseo fuerte, pero llegamos a un acuerdo de caballeros (podríamos decir así) en la reunión de La Haya en el año 1999, lo cumplimos y eso permitió recuperar la solidez interna de la Organización. Más tarde se hizo la segunda Cumbre en Venezuela, y es cierto que las políticas del presidente Chávez contribuyeron al fortalecimiento y a conjurar el peligro de que hubiera una ruptura, lo cuál hubiera sido fiesta para los grandes consumidores.
¿Y qué papel juega Brasil en ese esquema?
Brasil es un gran consumidor que poco a poco se ha ido convirtiendo, afortunadamente, en un gran productor. Brasil no está en la OPEP, pero nosotros lo estamos invitando. Porque sólo en la medida en que podamos regular el mercado petrolero mundial, podrán mantenerse los precios en un nivel adecuado, que no implique una carga demasiado grande para los consumidores sobre todo de los países pobres. Se trata de lograr un punto de equilibrio entre ambos intereses, cosa muy difícil porque los capitalistas son de verdad muy voraces, no tienen límite en su apetito.
Cuando Brasil acuerda con Estados Unidos priorizar la producción de energía a través del etanol, por ejemplo,¿influye en esta discusión a nivel global?
Influye en cuanto afecta a las poblaciones por la suba de los precios de los alimentos, pero no en el escenario petrolero mundial. El mayor competidor potencial del petróleo es el hidrógeno, un recurso natural sumamente abundante y no contaminante. Pero los altísimos costos todavía no permiten que se presente como un competidor. Con la energía atómica ya tú ves lo que está pasando.
El tiempo de Alí Rodríguez se mueve al ritmo de la crisis eléctrica. Nuestra conversación progresa a los saltos y terminará en cualquier momento de manera abrupta. Un asesor pide disculpas por la interrupción y lo entera de la caída en una línea de trasmisión que ha dejado a oscuras dos provincias enteras. El Ministro hace preguntas breves, diagnostica el origen de la falla, ordena poner al tanto a Presidencia y emitir un comunicado oficial. Buen momento para indagar por las paradojas que caracterizan al “socialismo siglo 21”, especialmente sobre el intento de crear desde arriba lo que naturalmente debería emerger por abajo. Una incongruencia que no puede resolverse en el campo de la lógica y le pone marcos definidos a la experimentación.
“Los revolucionarios tienen que cuidarse de dogmatizar la política –dice el ex guerrillero– porque la política como todo hecho humano es algo sumamente dinámico y está determinada por muchos factores. Si tú dogmatizas la lucha armada,por ejemplo, te conviertes en el mejor de los casos en un quiste que no avanza, que no tiene correspondencia en el movimiento social, un mal crónico que no produce efectos en la sociedad. Nuestro proceso es inédito, sobre todo por el éxito que ha tenido. Es un intento por la vía electoral como ocurrió en Chile entre 1970 y 1973, pero aquí el movimiento popular salió airoso de las confrontaciones que vinieron después, como ocurrió con el golpe de estado del 2002 y con el golpe petrolero de diciembre del mismo año. Con la derrota del golpe militar la oligarquía venezolana perdió el poder que tenía en el seno de las fuerzas armadas, pero seguía conservando el gran poder económico de PDVSA. Con el golpe petrolero perdieron el poder dentro de la petrolera. Todavía hay una confrontación muy aguda en el plano político, por eso hay que estar constantemente renovando el planteamiento, porque cuando tú te detienes en política ya pasas a formar parte del pasado, pues el proceso continúa avanzando.”
¿Han podido avanzar en la transformación productiva del país?
Mira, uno de los principales problemas que se ha generado como consecuencia del proceso que te he descrito, es que la producción agrícola fue duramente afectada, lo que provocó un violento desplazamiento del campo a la ciudad. Hoy más del noventa por ciento de la población está concentrada en las ciudades y hay grandes extensiones territoriales deshabitadas. El desarrollo económico del país, entre finales de los años 30 y comienzos de los 70, estuvo determinado por el violentísimo proceso de urbanización y la demanda de viviendas que eso suponía. Una vez que se saturaron las ciudades, vino la declinación de la cual todavía no hemos salido. Durante mucho tiempo se habló de la estrechez del mercado interno, pero sin explicar el por qué.
¿Y cómo se sale de esa espiral que parece no tener freno?
Tenemos dos grandes materias que abordar: por un lado, el desarrollo de la producción de alimentos, no solamente por un problema de soberanía alimentaria que ya es bastante y explicaría la necesidad de hacerlo, sino porque sólo en la medida en que el campo se convierta en un factor productivo que genere demandas industriales que se pueden satisfacer internamente podrá haber desarrollo industrial en el país. Por otra parte, una segunda fase de reurbanización del país, que estamos encarando precisamente ahora con la Misión Vivienda. La idea es que la economía nacional se acomode para poder satisfacer las grandes demandas que va a generar el objetivo de construir dos millones de viviendas en tan sólo 4 o 5 años.
Para los gobiernos de izquierda de la región no parece ser fácil operar transformaciones profundas en la sociedad. ¿Cómo se hace para no quedar asimilados por los mecanismos del sistema político tradicional y por las lógicas burocráticas estatales?
En el año 98 nosotros asumimos el gobierno pero no el poder político. Son dos cosas distintas. Y ninguna revolución se hace desde el gobierno. Por eso no se puede decir todavía que esta revolución en Venezuela sea irreversible. Para que haya real hegemonía tiene que desarrollarse el poder popular organizado, los Consejos Comunales y las Comunas tienen que asumir cada vez más espacios de poder, y ejercer realmente la conducción. De no ser así, esta revolución con toda seguridad fracasa. Porque en el caso nuestro hay también una dualidad de poder. El Estado que tenemos no es el Estado para hacer la revolución, ni es todavía expresión de los cambios en el país. Este es un Estado burocrático, pesado, es un obstáculo para los cambios revolucionarios en Venezuela. Sólo cuando el pueblo organizado asuma el poder, y gobierne, y dirija, y asuma la hegemonía política en el país, puede uno decir que la revolución es irreversible.
La diputada Erika Farías tuvo a su cargo la responsabilidad de darle forma al Ministerio del Poder Popular. Al día siguiente de la entrevista con Alí, la visitamos con la intención de conocer mejor los avatares de un Estado que se dice revolucionario pero sólo confía en las bases populares auto organizadas.
Erika cuenta que la construcción de los Consejos Comunales comenzó en 2006, con el objetivo de canalizar recursos directamente desde el Ejecutivo Nacional hacia los Consejos Locales, sin intermediaciones de las estructuras provinciales y municipales.“Estamos hablando de una experiencia que va a cumplir 5 años, es reciente. No es una cosa perfecta, por supuesto, pero dentro de lo que tenemos es una instancia revolucionaria. A nivel nacional hay 41 000 equipos de trabajo en una extensión territorial que abarca casi todo el país. Desde el inicio se creó un fondo de recursos que en cuatro años de gestión ya administró más de 10 billones de Bolívares fuertes, que son más de 2 mil millones de dólares. Con el tiempo se comenzaron a transferir no sólo recursos económicos sino también elementos técnicos, maquinarias, formación, experiencia, saberes de carácter científico que les permitieran mejorar el trabajo y comenzar a pagar toda esa deuda social que heredamos de la IV República. Tuvimos avances, también bajamos el ritmo en ciertos momentos, pero siempre ha estado en nuestra agenda que quién debe asumir el poder es la organización popular.Podríamos decir que nuestra debilidad es la ausencia de partidos revolucionarios. Por eso comenzamos a impulsar la organización popular desde el Gobierno, lo cual para nosotros no es un defecto sino lo que nos toca como experiencia. Lo que sí, tenemos que cuidarnos de no trasladar al pueblo las miserias de la institucionalidad burguesa, porque todavía en nuestro país queda mucho de eso.”
Un punto básico del pensamiento revolucionario es que al Estado no se lo cambia desde dentro. Sin embargo, lo que se ve aquí en Venezuela es un gobierno que se propone como motor de la transformación, y como artífice desde el cual se moviliza al pueblo.
Erika (Risas): Hay un engendro ahí, pero fíjate: ¿cómo organizar la implosión del Estado, sin una base popular organizada? La Revolución se inició con una rebelión militar que falló, cuando ya había fracasado la insurrección popular del 27 de febrero de 1989. Entonces, ¿cómo hacíamos? Hubo un gran debate en el año 97 para asumir el hecho electoral. La mayoría nos fuimos por esa vía, el Comandante ganó las elecciones y desde el Estado comenzamos. ¿Qué hemos hecho durante estos doce años? Restituir al pueblo el poder del conocimiento, poner la economía a su servicio, recuperar los instrumentos de gobierno. Una de las cosas que nosotros queríamos superar con la reforma constitucional era la división político territorial,y fue por eso que perdimos el plebiscito de diciembre del 2007. Nos proponíamos modificar la organización municipal, parroquial y estatal, para que el pueblo comenzara a ejercer sus nuevas formas de gobierno. Pero no pudimos, porque la misma fuerza del Estado que no quiere morir lo impidió. Es ahí donde se ve que tenemos una limitación de origen, en el hecho de que esto se está promoviendo desde el gobierno. Llegará un momento en que la gente por sí misma dirá “vamos a superar esos viejos instrumentos e instituciones”. En cierto sentido ya está ocurriendo, lo que pasa es que no podemos nosotros desbocarnos. Hay instituciones del Estado que hoy existen aunque ya no tienen sentido, pero no podemos pasarle por arriba. Tú preguntas si hay una burocracia socialista, yo creo que sí y que se expresa dentro de las propias instituciones de la revolución, incluso dentro del mismo pueblo, porque administrar recursos genera burocracia. Hay casos en donde se repite lo conocido y otros en los que está surgiendo algo nuevo. En eso nos va la vida. No idealizamos este proceso, ni tenemos una relación idílica, sabemos que hay problemas y no les tenemos miedo. Pero tenemos que entender que no se hace el socialismo en un solo país, hay situaciones en la región, hay cosas que tenemos que cuidar, relaciones que tenemos que mantener, niveles que tenemos que ir armonizando. Y con calma.
En este contexto complejo, ¿cómo resumirías el aporte específico de las instancias de Poder Popular?
Erika: Los Consejos nos ayudaron mucho a avanzar en lo micro, porque siempre aquí en Venezuela uno se va por los grandes problemas pero hay cuestiones que son pequeñas, cotidianas, que si no se afrontan terminan desgastando la fuerza popular. Son pequeños problemas de los que el gobierno no se ocupa porque no los ve, no tiene cómo verlo, aunque debería hacer su esfuerzo. Pero hay núcleos de gobierno popular que sí los ven porque los sufren y pueden resolverlos con su esfuerzo.
Más allá del encuadre diseñado por la conducción bolivariana, aunque sintiéndose partícipes entusiastas del proceso revolucionario, hay un sinfín de colectivos que intentan perforar las omnipresentes callosidades burocráticas. Expresan el nuevo protagonismo social que en los momentos de peligro siempre hizo la diferencia. Y señalan a los corruptos como sus enemigos, pero desde parámetros muy distintos al moralismo que secreta la oposición. La corrupción para ellos es una tendencia institucional permanente que tiende a sofocarlos, dándole forma privada o estatal a los productos de la lucha y la creatividad común.
Máster integra Hip Hop Revolución, una red nacional de raperos fundada hace seis años: “para que la institución no nos termine absorbiendo, se requiere de un esfuerzo. Porque te recuerdo que podemos estar en un estado revolucionario, pero el Estado es una vaina que no la inventó la revolución. Esa vaina la inventaron otros, son estructuras totalmente verticales y la revolución aún no ha podido romper su dinámica. Mientras se van revolucionando, ellas logran absorberte. Hay compañeros que pretenden hacer los cambios desde ahí, pero terminan supeditando la revolución a la estructura. Esa estructura asfixia nuestro proceso, ahoga la manera como nosotros trabajamos, como nosotros hacemos música, como nosotros nos reunimos. Y no es porque el Estado sea bueno o malo, es porque esa estructura es ajena a nosotros. Esta es una lucha que hay que dar siempre que trabajamos con el Estado, sin que los funcionarios se sientan ofendidos,porque lo tienen que aceptar”.
Picky Figueroa es uno de los fundadores del Núcleo endógeno “Tiuna, el fuerte”, un espacio de experimentación política y cultural que interpela a los chamos y malandros de El Valle, uno de los barrios periféricos de Caracas con más tradición combativa. Según él “hay corrupción, coño, abuso de poder, todo es una palanca, y la burocracia es una vaina increíble. Retarda todos los procesos, no tiene visión. Chávez trata de debilitar el Estado y crea organizaciones alternativas para que el dinero llegue al pueblo, pero la burocracia crea planillas. Ellos temen que nos podamos transformar en una isla pirata o en una corriente. Porque Chávez también está en el combate electoral, entonces él crea ejércitos por decirlo así, crea organizaciones gigantes. Las Misiones son, coño,soluciones alternativas a los ministerios que no han dado respuesta, pero también son ejércitos de gente con necesidades comunes y, a su vez, votos.”
Máster toma otra vez la palabra y dice que va a ser “más claro”. “Nosotros vemos al Comandante como el líder de un proceso, pero al mismo tiempo lo vemos como un infiltrado en el Estado. Chávez es uno de nuestra clase que se ha infiltrado en una estructura arrechísima que va a buscar ahorcarlo de aquí en adelante. Nosotros tenemos que frentear con él, siempre y cuando siga hablando como nosotros y haciendo las vainas que haríamos nosotros en su puesto”. Luego llama a los panas para invitarlos a entonar uno de los temas de su último disco:
Incapaces con disfraces entorpecen
pasos firmes
y ante ninguno de ellos
yo tengo por qué rendirme.
Llegará el día que mi corazón no lata
y ya no eviten mi opinión
con excusas baratas.
Y el interés que te delata:
tú, el de la corbata
si fuera tuya no gastarías tanta plata.
Y eso sólo en viáticos de menesteres,
justifique el sueldo:
¡ve, anda y cumple tus deberes!
Tú llenándote de enseres
y dándote buena vida
con aire acondicionado
cinco pisos arriba
donde el sol te pega a ti
pero no ves para la salida.
Asómate, ve la cola,
puras caras decaídas.
¿Dónde está la solución
a situaciones tan precarias
si en Información
no atiende ni la secretaria?
Necesaria es la acción
que nos rectifique
donde el sujeto aplique
el verbo que predique.
No más retraso en indisposiciones
no más burócratas en las instituciones
no a la mentira que intoxica
dentro de sus corazones
y mientras existan
ellos sabrán de mí. ●
la vida por el metro cuadrado /