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nos siguen lavando abajo
La presión devaluadora contra el peso argentino continua pese al cepo a la demanda y los incentivos a la oferta de divisas. El autor de esta nota enfrentó el mismo problema en 2014 y señala a un actor clave en esta contienda: las finanzas ilegales, que moldean al sistema y presionan sobre los dólares paralelos. Su propuesta es la de crear una verdadera policía financiera, para controlar las rutas por donde se fugan los capitales.
Ilustraciones: Panchopepe
13 de Octubre de 2020

 

A pesar del resultado favorable de la renegociación de la deuda, el país atraviesa una fuerte convulsión financiera. La tasa de retorno de los nuevos bonos posiciona al mercado local en zona de riesgo. El precio de las acciones argentinas se encuentra bajo estrés. YPF acumuló pérdidas del 32% en lo que va del año. El nivel de actividad económica al cierre del primer semestre mostró una caída del 12,9%, según el último informe del Instituto CIFRA de la CTA. Los efectos de la crisis son cada vez más notorios. El problema fundamental es frenar el tránsito desde el 40% de pobreza hacía un estadio más alto.

Sin embargo, en el país continúa primando el modelo de la valorización financiera y la renta agroexportadora. Estos dos sectores erosionan la capacidad de articular políticas de redistribución de la riqueza, reducción de la desigualdad social y generación de fuentes de ingresos distribuidas equitativamente. Se trata de un modelo inflacionario y devaluacionista que no deja margen para el desarrollo industrial. Menos aun para introducir una agenda ambiental compatible con el respeto a los derechos de la naturaleza. Así lo demuestra el horizonte de negocios que está detrás del incendio de bosques nativos y el acuerdo con China para la producción de cerdos, asociado también al universo del dinero clandestino.

El anterior gobierno facilitó la salida de 86.000 millones de dólares. El actual recibió un país atrapado en un default interno, una deuda externa insostenible y sin acceso al crédito internacional. Conociendo de antemano estas dificultades, no se tomaron medidas a tiempo para frenar el drenaje de reservas. La actual caída de depósitos en dólares y la formación neta de activos externos recuperaron el comportamiento de agosto del 2019. Si bien el mercado cambiario refleja condiciones de incertidumbre, esas condiciones no están asociadas con problemas de competitividad. No hay atraso de tipo de cambio, pero sí una brecha con el dólar paralelo en niveles cercanos al 100%. La puja de poder por imponer una nueva devaluación resuena desde los sótanos de las finanzas.

La actual caída de depósitos en dólares y la formación neta de activos externos recuperaron el comportamiento de agosto del 2019. La puja de poder por imponer una nueva devaluación resuena desde los sótanos de las finanzas. 

 

muertos por la fuga

Febrero de 2001, en Cariló se reporta que un hombre dedicado al negocio de la banca privada, y su mujer, son encontrados dentro de un bungaló, cada uno con un disparo en la cabeza.

Córdoba, febrero de 2014, dentro de una camioneta estacionada al costado de una ruta, se encuentra el cuerpo de un importante empresario vinculado con una mesa de dinero.

En octubre de 2014 desaparece un financista. En diciembre de ese año, el cuerpo de otro financista aparece con un disparo en la frente.

Marzo de 2015, nuevamente otro financista desaparecido. Todo ocurre en conexión con las diez cuadras que rodean el microcentro porteño.

Octubre de 2019, varios disparos impactan en el pecho de otro financista.

¿Existe algún vínculo entre estos crímenes y la brecha cambiaria?

En 2014 y 2015 se conformó una mesa de coordinación institucional desde donde se llevaron adelante acciones orientadas a incidir sobre el mercado ilegal de divisas. Se alinearon detrás de ese objetivo la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) perteneciente al Ministerio Público Fiscal, el Ministerio de Seguridad, la Superintendencia de Entidades Financieras y Cambiarias (SEFyC) del Banco Central de la República (BCRA), la Comisión Nacional de Valores (CNV), la AFIP, el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social y la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF).

Mientras el BCRA comprimía el spread bancario (la diferencia entre el precio de compra y el de venta de un activo financiero) e intervenía con operaciones de mercado abierto, la SEFyC junto a la UIF y el resto de los reguladores, intensificaron las ruedas de monitoreo, cruces de información, fiscalización en oficinas de negocios y formulación de denuncias penales a través de Procelac. Rápidamente se obtuvieron resultados significativos: las brechas bajaron entre un 15 y un 17% y el acervo de información acerca del mercado paralelo permitió identificar el entrelazamiento entre el sistema económico formal y diferentes circuitos de circulación de capitales procedentes de las economías informales o clandestinas. 

El contrabando de divisas, la asociación ilícita tributaria, el narcotráfico, la trata de personas, el rinde de negocios asociados al mercado de apuestas, los desarmaderos de autopartes, el excedente de efectivo procedente de supermercados u otros negocios vinculados con el manejo de efectivo, entre otros fenómenos que entremezclan el crimen y la economía, son los que estructuran las diferentes regiones que fondean al mercado ilegal de divisas. No se trata –como se afirma– de un mercado de poco volumen. Con todos estos negocios, el paralelo mueve cantidades significativas, alimentado por tres clases de flujos ilícitos: a) los provenientes de delitos; b) los generados en la deducción impositiva del sector empresarial vía escudo fiscal y, c) el ingreso y salida de capitales por canales clandestinos o motivos simulados.

Cada una de estas corrientes busca su conversión al dólar sea para su posterior salto al exterior, con el objetivo de resguardar las divisas fuera del sistema financiero formal o para su reinversión en modelos de negocios. Si el mayorista negocia 400 dólares millones diarios, habría que asumir hipotéticamente que el paralelo negocia el 15 o 20 % de ese volumen. Esta estimación debería ser corroborada por el Estado que cuenta con toda la información y recursos para hacerla. Se trata de un problema de alto riesgo que afecta la estabilidad monetaria y financiera del país. No hay excusa para no medirlo.

La asociación ilícita tributaria, el narcotráfico, la trata de personas, el rinde de negocios asociados al mercado de apuestas, los desarmaderos de autopartes, el excedente de efectivo procedente de supermercados u otros negocios vinculados con el manejo de efectivo, entre otros fenómenos que entremezclan el crimen y la economía, son los que fondean al mercado ilegal de divisas.

 

la gorra financiera

Un problema poco mencionado, por ejemplo, es la penetración de sectores corrompidos de las fuerzas de seguridad como segmentos esenciales del modelo de negocios. Es sabido que funcionarios policiales cobran peajes a cada una de las ventanillas ilegales de venta de dólares. Ese sistema de recaudación paraestatal arroja un agregado que vuelve sobre el mercado paralelo. También hay inversores de todo tipo que aprovechan la rentabilidad del sector para colocar ganancias ilícitas o no declaradas ante el fisco. Esos fondos apalancan mesas de dinero marginales. Las investigaciones del 2014/2015 también permitieron detectar vínculos con transportadoras de caudales.  Esas mesas de dinero ofrecen el servicio de cuentas en el exterior para la colocación de dinero en otras plazas financieras.

Hoy sabemos que el giro de dinero entre espías estaba ligado con el control de salidas portuarias, el uso de empresas ficticias y el manejo de depósitos fiscales. No hay dólar paralelo, ni contrabando, ni narcotráfico, sin espías. La exclusividad de puerto es una de las vulnerabilidades más altas del modelo.

El gobierno actual echó luz sobre un sótano de la democracia, pero de esa intervención quedó al margen el sistema financiero. Allí hay servicios de inteligencia, policías, represores, narcos, traficantes, tratantes, banqueros, asesores de negocios, administradores de carteras de inversión, calificadoras de riesgo, estudios jurídicos, contables, notarios, pooles de siembras, etcétera. Todos nutren la oferta y la demanda, fijan precios, actúan como oligopolios, pero por sobre todas las cosas, presionan sobre la economía formal mediante la diversificación de precios en el mercado paralelo. Esa y no otra es la crisis del mercado cambiario.

Sin embargo, la UIF cuenta solo con 200 agentes. En promedio recibe cerca de 23 mil Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS) cada año. Según información oficial, la calidad de esos reportes es defectuosa en un 70 %. Aún no se ha diseñado una matriz nacional de riesgo. Es decir: la prevención del lavado de dinero opera en ciego. En el 2015, únicamente 24 personas se encontraban condenadas por este delito. Al 2018 la cifra alcanza a 75. Si hay que discutir los incentivos, estos están puestos sobre el estímulo al desarrollo de mercados clandestinos. 

En la SEFyC hay cerca de 400 funcionarios entre gerentes, subgerentes e inspectores. Es la responsable de la fiscalización a los bancos, casas de cambios y proveedores no financieros. Aproximadamente hay 80 bancos sujetos a supervisión, pero más de 200 proveedores que nadie fiscaliza. ¿Quién controla la intermediación financiera no autorizada? ¿El perímetro regulatorio está bien afinado? 

La CNV registra a los Agentes de Liquidación y Compensación, denominados ALYCS, que son los que negocian valores en el mercado de capitales. El registro oficial refleja cerca de 245 agentes. ¿Cuánto dinero mueve el mercado? El Instituto Argentino de Mercado de Capitales señaló que en agosto el volumen promedio diario alcanzó los 116.550 millones de pesos (50% en títulos públicos, 40% en pases y cauciones y un 10% restante distribuido en acciones, futuros y opciones). Las regulaciones de CNV exigen requisitos de capital en 470.000 Unidades de Valores Adquisitivos (VAS, por su sigla en inglés). A precios actuales, estamos hablando de unos $27.6 millones. Un mercado que combina escaso volumen operado y excesiva cantidad de jugadores plantea una pregunta obvia: ¿cómo se sostiene el modelo de negocios de esas sociedades de bolsa? Tal vez los bajos niveles de transparencia financiera del sector merezcan alguna explicación. Un dato más: el organismo cuenta con 300 funcionarios pero sólo unos 30 –distribuidos en tres gerencias–  están asignados en tareas de supervisión.

Los problemas de incertidumbre cambiaria se quiebran rompiendo la inercia devaluatoria. Pero también controlando del modo más eficaz posible la circulación de flujos financieros ilícitos. Por ello, fortalecer la fiscalización a partir de una policía financiera activa y coordinada en torno a las misiones de la UIF, sumado la redefinición de funciones y áreas alcanzadas por la supervisión financiera del BCRA y la depuración del ecosistema del mercado de capitales, es tanto o más relevante que generar estímulos, que por sí sólo no han demostrado efectividad. 

Fortalecer la fiscalización a partir de una policía financiera activa y coordinada en torno a las misiones de la UIF, sumado la redefinición de funciones alcanzadas por la supervisión financiera del BCRA, y la depuración del ecosistema del mercado de capitales, es tanto o más relevante que generar estímulos, que por sí sólo no han demostrado efectividad. 

 

todo se transforma

Mutuales y cooperativas operan como verdaderos bancos. Bajo la figura del proveedor no financiero de crédito compiten, y en algunos casos forman parte, de su red de negocios. Ofrecen adelantos de efectivo, préstamos ligados al código de descuento, generan tarjetas de crédito en distintos lugares del país y operan con tasas de interés de usura. Entre estos intermediarios financieros se canaliza el ahorro nacional que se utiliza para la compra de dólares ilegales y para el fondeo de mesas de intermediación financiera no autorizada. En contraposición, el crédito formal está acotado –en agosto de 2020 se colocaron créditos al sector privado por $ 96.700 millones de pesos.

La pregunta que todes se hacen es quién pone los dólares en el circuito marginal. Los “financistas” conectan puntas entre inversores y tomadores de crédito (carteles, boliches nocturnos, revendedores de autopartes, también exportadores e importadores). Son el lado b de los banqueros, pero están fondeados por estos últimos. El negocio implica alinear a quienes necesitan bajar dinero y quienes necesitan subirlo. Hasta el 2015 ese negocio era controlado por los corredores de cambio que, hasta ese momento, nunca habían sido fiscalizados.

El cruce de dinero entre plazas financieras puede vincular Montevideo, Miami, Hong Kong o Londres. Son circuitos de circulación aceitados, aunque no muy sofisticados. Se hace por teléfono y, a lo sumo contando con el recurso de alguna sociedad pantalla. Esas operaciones se hacen al “dólar cable” (que consiste en girar dólares en efectivo a través de una cueva financiera), que fondea parte de la oferta del dólar blue y que incide fuertemente en la fuga de capitales de las divisas originadas en el atesoramiento. Todo se trata de intercambiar códigos swifts. También, a partir del dinero de comisiones ligado al giro al exterior, se alimentan el descuento de cheques. El Contado con Liquidación –conocido como dólar Liqui- está reservado para grandes empresas que operan con títulos y se puede controlar reduciendo las canillas que negocian y liquidan títulos.

De cierta manera en el sistema financiero se aplica la primera ley de la termodinámica: la energía no se pierde, se transforma. En clave financiera esto implica que los circuitos ilegales están directamente conectados con el sistema financiero formal. Tanto la economía clandestina como la informal, se retroalimentan con la economía formal. No son compartimentos estancos, ni separados por exclusas. Hay que cortar de raíz estos vínculos. No hay más margen para demorar esta tarea.

Los circuitos ilegales están directamente conectados con el sistema financiero formal. Tanto la economía clandestina como la informal, se retroalimentan con la economía formal. Hay que cortar de raíz estos vínculos. No hay más margen para demorar esta tarea. 

 

es la ilegalidad, estúpido

BNP Paribas fue un caso emblemático de los últimos años. Era una oficina clandestina en pleno Puerto Madero. Bajo la fachada de asesoramientos financieros se hacían giros de dinero al exterior, típico de banca privada. En la causa penal obran algunos instructivos de aquella mesa de dinero. En uno de ellos se aconseja lo siguiente: “(…) el dinero que le está enviando pareciera que no está declarado ante las autoridades fiscales argentinas, por lo que, por favor, no sea demasiado preciso por teléfono, es común intervenir líneas telefónicas para escuchar y controlar personas importantes en la Argentina (…)”.

Otro conducto emblemático para la salida de capitales fue el Banco General de Negocios (BGN) (sus accionistas era el JP Morgan, Dresner Bank y Chase Manhattan Bank), que utilizaba la Compañía General de Negocios para realizar las mismas operaciones desde el Uruguay. En sus oficinas se pudo secuestrar un manual de instrucciones para destruir el registro de transferencias al exterior. Cuando cayó BGN, BNP y otras entidades financieras de significativa importancia, los sustituyeron. Sintéticamente, las casas de representación que están expuestas al mismo tipo de riesgo. Cuando el BCRA le fijo un régimen de información, allá por el 2009, se mudaron al país vecino. Hoy volvieron. El modelo es rentable y para pocos.

Cuando se afirma que el ahorro huye del sistema formal porque no hay confianza en la moneda, se invierte el orden de los problemas. No hay falla ni hay errores, tampoco casos no previstos, ni casos desviados. Hay circuitos que transforman los flujos ilícitos en lícitos mediante el proceso de reinversión del capital. El lavado de dinero estudia las interfaces entre un campo y el otro pero los reguladores, al concebirlos como circuitos incomunicables, tienden a fragmentarlo y debilitar la eficacia preventiva del sistema de control de flujos ilícitos. Esto es funcional a los problemas de liquidez del sistema financiero global y a su vez útil para fundamentar ideas como la de “shock de confianza” o el “alineamiento en torno a incentivos”. 

No hay posibilidad de construir un modelo de incentivos si el delito financiero es endógeno al mundo de los negocios. A medida que la dimensión ilegal de las finanzas se expande, la dimensión de las finanzas formales se verá siempre forzada a aceptar las reglas de dominio de lo ilícito. En otras palabras, no hay campo de acción para formalizar la economía sino aislamos a los mercados clandestinos, ni generamos condiciones para reducir la informalidad de las transacciones de efectivo. Esta es la falacia que está detrás de la estrategia de volver más atractivos los instrumentos en pesos.

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